Y miro cómo el tiempo roza mi piel cada segundo,
el atardecer me recuerda que ni el día es joven,
y que poco a poco también me consumiré,
extinguiéndome de este sitio efímero.
Sé que terminaré como las hojas que he pisado en otoño,
vuelta polvo, arrastrada por el viento,
como si nunca hubiese nacido,
siendo un alma más que aterrizó en un lugar que jamás
terminó de conocer, un lugar que jamás sabrá quién fui yo,
que jamás sabrá lo que hice yo.
The Lady of the Flowers.
0 Comentarios