![]() |
| Fuente de imagen |
He encontrado mi cielo en tu sonrisa,
mirando ahí donde no había reparado hasta ahora.
¿Cómo es que no me había dado cuenta antes?
No hay peor error
que buscar sin encontrar
aquello que siempre ha estado
todo el tiempo mirándote a los ojos.
Hoy quiero decirte que te quiero.
Que te quiero aquí, procurando un espacio seco
lejos de esa tormenta que se desparrama afuera.
Te quiero adornando mi paz y desmantelando mi tristeza
arrullando al amor entre tus brazos,
sacando a pasear la primavera,
escondiendo entre tus labios otro otoño
que nunca es triste, que no marchita.
Que la gente se pregunte qué nos hace sonreír tanto
veinticinco horas por día, ocho días por semana,
seis semanas por mes, trece meses por año.
Que sepan que no me encontraste,
que no te encontré,
sino que coincidimos.
Y que no fue suerte,
sino destino.
Por ti me permito creer en esas cosas.
En todo, incluso en aquello a lo que tanto he odiado.
Me gustas porque pronunciar tu nombre
es contrargumentar mi escepticismo.
Yo, que tanto he huido del amor
hoy quiero dedicarte canciones,
escribirte cartas, ser un maldito cursi,
enamorarme como cualquier poeta
y hacerte feliz como a ninguna musa.
Apostar mi vida, dejar de tener miedo,
iniciar un vuelo de ida sin retorno
a cualquier atardecer si es a tu lado.
Hacer mi hogar en las pausas
que hagas en silencio a cualquier hora del día,
mientras te observo y comprendo
que, por Dios, cuán afortunado he sido
todo este tiempo.
Y dejar de una vez de mendigar migajas de alegría
a personas que sólo están de paso
y que no merecen mis horas,
esas que uso para soñar despierto contigo.
Imagino que es prácticamente un milagro.
Quién iba a decir que algún día
iba a desear pasar el resto de mi vida
al lado de alguien.
Eres la sorpresa más bonita del mundo,
el deseo, el prodigio, el «¡boom!»
que hace que mis latidos se aceleren
cuando te miro y sonríes
y por enésima vez recuerdo
que has venido para quedarte
y te juro, querida, que si estás aquí,
yo jamás querría irme a otro sitio.
Eres la voz de mis pensamientos,
y el pensamiento de mi conciencia;
será por eso que lo que dices
es siempre lo que espero oír.
Que el milagro es pasarla a tu lado y que tú,
como el amor y la vida,
sólo ocurres una sola vez y para siempre.
Y yo no pienso dejarte.
Ni dejar de conocerte todos los días,
y así quinientos días por año,
reduciendo los años a unos meses,
mandando al carajo la lógica del tiempo;
a fin de cuentas,
estamos en nuestro cielo
y aquí los dos ponemos las reglas.
Heber Snc Nur




0 Comentarios