Un sueño que voy olvidando

Un sueño que voy olvidando

Fotografía por: Mehran Djo

Querida:

Te he visto en todas tus formas y en todas me atrapaste. Existe en ti una magia que desconoces y de la que, al mismo tiempo, eres consciente. No sé explicártelo con otras palabras. Sé que me lees y que hace tiempo has estado deseando que deje de estar tan triste. Es esto de extrañarte y sus efectos colaterales…, no me quejo, pero al mismo tiempo yo también desearía dejar de estarlo.

Hace algunos días que vengo intentándolo, créeme. Pero escapar siempre será difícil cuando sabes que estar libre no te traerá de vuelta a las personas. Tú te has ido y me dejaste con varias incógnitas flotando en mi mente. Quererte me ha funcionado como consuelo y por las noches, cuando más te extraño, recuerdo las cosas bonitas que pasamos, sino juntos, al menos al mismo tiempo.

Después de ti eso es lo que queda: recuerdos. Ojalá las despedidas fueran simples fotografías que podamos romper en mil pedazos. Y quemarlos todos, reducir a cenizas el pasado. Qué fácil se lee, ¿no crees? Pero no te confundas. Es cierto que puedo estar triste la mayor parte del tiempo, pero eso no quiere decir que no sea feliz en ocasiones. En especial esas ocasiones en las que sé que, si bien nada cambia, todo puede terminar en cualquier momento. Espero que suceda con todo menos contigo. Que tú no te acabes nunca. O que no te acabes mientras a mí me queden ganas de seguir recordándote y de seguir maldiciendo aquel veintiocho de febrero.

Sólo vengo a decirte que es genial saber que parte de mi historia la escribí contigo. Para reproches, lo de antes, lo que ya no sirve. A partir de ahora quiero seguir un protocolo de paz y conciliación. Que tus recuerdos son bienvenidos siempre y cuando no traigan las intenciones sucias de arañarme por las noches y que, mientras me dure esta racha de odiar al mundo si no puedo quererte, tú decidas que la distancia ya fue suficiente y vengas a abrazarme cualquier día de éstos, como una despedida en buenos planes, para tomarle una fotografía y mirarla en cualquiera de mis insomnios. Así, cuando me sienta triste y te quiera de vuelta, sólo me bastará con partirla en dos. Me haré la idea de que no existes y que el conocerte fue parte de un sueño que voy olvidando.

Querida, sabes que mi alejamiento no es con malas intenciones. Y que preferiría morir si tengo que soportar una noche más al borde del precipicio. Es por nosotros que me voy. Para que nuestros pasados vivan en paz, allá lejos, de donde nosotros no podamos traerlos de vuelta. Ellos merecen estar tranquilos, como nosotros. Aunque vivamos con el constante presentimiento de que nos falta algo. Pero qué puedo decirte. Desde que dos deciden alejarse, el universo conspira para que siempre se hagan falta, sin importar si al final ellos no consiguen olvidar del todo el camino que dejaron a sus espaldas.

Dashten Geriott

Publicar un comentario

0 Comentarios