La vida con el amor que perdí

La vida con el amor que perdí

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Hoy es domingo,
día en que nos ponemos tristes los locos;
día en que nos sentamos en una silla y pensamos de todo un poco.
Tristeza inducida por un amor perdido.

Un corazón roto es como un ángel que del cielo ha caído,
que cortaron sus alas y al infierno fue desterrado.
Ahí sufrirá la condena de que cada luna llena habrá esperanza de que el amor será recuperado.

Hay una figura que pasa por mi puerta y mi sentido agudo me dice que no eres tú;
aún así la beso con pasión y la abrazo con fuerza, pues en sus manos está la calma que le hace falta a mi cabeza.

Pienso en ti cuando leo a Benedetti y al “Corazón Coraza”,
entonces entiendo que el tiempo es como un huracán y todo a su paso lo arrasa.
Pero,
a veces,
las venas son como tuberías que de sentimientos se atascan,
y resulta ser el tiempo que te lastima,
el mismo que te sana.

Suelo encontrar el regocijo en cualquier sitio,
pero juro que es algo tan fugaz que ni me provoca tenerlo;
porque cuando sé que el amar y la alegría son efímeras,
no valen la pena.

Me pregunto si no te sentirás ajena al hacer el amor con otro.
Porque para mí son eternas las horas en las que el calor me sofoca mientras pienso que unos labios que son míos los está besando otra boca.

No te hagas la loca,
Ramona,
porque eso a mí me descojona.
Tú sabes que toda esta mierda me ahorca y hasta pensé en la muerte porque preferí eso que no tenerte,
pero ya qué,
mala leche,
ya todo es diferente,
disfruta con el extraño que tus tetas apriete.

La vida seguirá siendo cruel,
corazón por corazón,
diente por diente.
Ojalá y no te apuñale la melancolía cuando tu cabeza esté sobre su pecho y sea yo en el que pienses y prefieras estar en mi cama que en la que sea que te encuentres,
porque en ese momento le estaré haciendo el amor a la nueva dama que mi mano agarra y la frente me levanta;
y yo,
sin una gota de ti en mí,
sin ganas de morir por ti,
sólo tendré en mente darle lo mejor a ella y darle puesto en mi cielo como nueva estrella.

Estrella que merece lo mejor de mí porque escarba lo mejor de mí y es la mejor anestesia para el dolor de esta cicatriz.

Obviamente no es justo que yo esté así cuando quizá tú ni pienses en mí.
Pero a este nuevo capítulo lo llamo “la vida con el amor que perdí”.
Y aunque ni yo mismo lo crea,
estoy siendo feliz sin ti.

Frey Hurtado

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