Costuras abiertas

Costuras abiertas

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Parece que el dolor fluye más cuando se besan doce botellas, y te saben a amor.
Es una encrucijada, entre la noche más eterna y un alma con costuras abiertas.
Todo parece ser un sinfín de dolores, parece como si las canciones se retorcieran en el estómago causando náuseas, y vomitas tus deseos.
Estar así, en unas horas que punzan hasta el más diminuto hueso, causa terror.
Miras como esa magia que te levantaba por las mañanas con una gran sonrisa, ahora va encogiendo esos suspiros que el aire abrazaba, te deshielas, ahí en medio de la nada, sin quien te de la mano, pero con quien te roba la vida.
Juras poder luchar unos segundos más, pero llegas a un margen en que tu corazón pide una pausa, pide ir a dormir sin más ataduras, pide que te sientes y le des una taza de tiempo.
Prometes que acabará pronto, que eres capaz de frenar ese frenesí de emociones, que ya no habrá más fantasmas en tu pecho.
Esto causa una parálisis en las venas, el río baja su intensidad, pero la cobardía no es remedio, ni mucho menos un bote salvavidas, es un destierro de nuestra propia identidad, es algo que nos deja entre líneas inconexas, un alma que nos lleva a un bosque sin oxígeno.
Si puedes, vuela cuando las nubes vean que habrá tormenta, acompáñalas y si los dioses de túnica morada chocan contigo, llora, que sabrán que en tu alma hay vida, agita tu corazón para que desahogue su pasión, dale ese placer de que tu cuerpo puede luchar y tener victoria aun con la derrota. Hazle saber que amas con toda esa piel que lo cubre, y que puedes dar todo, todo el color de tus ojos por alguien, y poder seguir completo. Dale esas palabras de un verso, esa melodía de una tarde, dale la plenitud de que vivirás con esas costuras abiertas.

Jesús Gómez

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