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Marcianos, ciencia, una crítica a modo de parodia de la sociedad y una pluma maravillosa son sólo algunos de los aspectos que están presentes en La guerra de los mundos, del autor H.G. Wells, la cual consta de dos libros de diecisiete y diez capítulos cada uno. Este es uno de los clásicos de la literatura universal y sobre todo de la literatura en ciencia ficción.
La trama de esta novela gira en torno a un científico que vive en Inglaterra y que a raíz de encontrarse un extraño cilindro proveniente de Marte empieza a ver cómo los marcianos invaden Londres causando destrucción por doquier y aterrando a la población y, por ende, el objetivo del protagonista es detenerlos. A pesar de la seriedad que implica hablar de un tema como la devastación de una ciudad, la novela no es aburrida porque es dinámica y se lee rápido.
En cuanto al estilo del autor hay muchas cosas que debemos resaltar. La primera, es que Wells es un claro ejemplo de que el ser firme representante de un género literario no quiere decir que no se pueda incursionar en otro o tomar ciertas características de otro para enriquecer tu texto, con esto me refiero a que a pesar de que la obra claramente es de ciencia ficción Wells, se adentra en otros géneros como el misterio, el suspenso y el terror en ciertas partes de la historia, como cuando describe el comportamiento y el físico de los marcianos, esto con el objetivo de dar mayor énfasis a esas partes de la trama. La segunda es que la narración es simple y lineal a pesar de tratarse de una novela con evidentes bases científicas; es decir, Wells evita los tecnicismos y no hace cambios en el tiempo de la narración por lo que no habla del futuro de los personajes ni de cómo era la mayoría de ellos antes de la invasión marciana, por ende, el lenguaje en el que está escrita la novela y la forma en la que está narrada hacen que cualquiera pueda entender el significado de las palabras usadas y que justo porque la atención del lector sólo se centra en lo que ocurrió después del primer contacto de los marcianos con la ciudad, no haya necesidad de atar cabos entre lo que pasó con los personajes antes, inmediatamente después y mucho después, de tal hecho para entender de qué se nos está hablando. La tercera tiene que ver con los personajes porque en toda la novela son contadas las ocasiones en las que el autor los describe físicamente y aun así uno puede imaginárselos porque están descritos a través de sus comportamientos puesto que sus gustos, estilos y personalidades salen a relucir en su actitud ante lo que les ocurre; por ejemplo, aunque Wells no hable de las creencias o las capacidades físicas de cada personaje, en momentos como cuando hay que defenderse del ataque de los marcianos lo que hace cada uno, ya sea que por sí mismo se defienda o que se ponga a rezar o a quejarse en vez de esconderse, dice de ellos más que mil descripciones a detalle de su aspecto y costumbres. La cuarta, y más importante para mí, es que es sencillo enfatizar con el personaje principal puesto que, para empezar, Wells crea a un protagonista cuya forma de pensar optimista y a la vez realista en cuando a la postura de la ciencia de la época se asemeja a la que actualmente tiene mucha gente que ve en la ciencia una esperanza para mejorar el mundo y no para destruirlo y además el autor nunca le pone un nombre y esto, aunado a la forma en la que está narrado y descrito todo, amplía las posibilidades de que al leer el libro uno sienta que lo que sucedió al personaje le sucedió a uno mismo debido a que es imposible no identificarse con un personaje que reacciona de una manera parecida a la que tendríamos muchos de nosotros si las marcianos invadieran nuestros países.
De la obra en general podemos decir que es probable que no nos aburra incluso si no nos gusta la ciencia ficción porque se le puede observar desde muchos puntos de vista. Para un ingeniero sería interesante dado que algunos de los avances tecnológicos que, según Wells, en aquel Londres destrozado por los rayos de los marcianos, eran toda una genialidad (como el hecho de que cayeran objetos del espacio y éstos pudieran ser estudiados por el hombre porque ya se contaba con los medios adecuados para hacerlo), ahora son cosas que vemos con frecuencia ya sea en el laboratorio o en las noticias, por lo que aun si estamos leyendo una obra de la época victoriana se puede aprender de la ciencia y tecnología actuales. Para un publicista o comunicólogo es toda una lección sobre cómo mantener la ética profesional porque a lo largo de la trama se habla varias veces de los periódicos y medios de comunicación y sus notas sobre la devastación londinense en las que casi nunca dicen la verdad, pero sobre todo de las consecuencias que puede tener el no hacerlo. Para un estudiante de cualquier nivel educativo y área, el protagonista sería un excelente ejemplo de lo que se puede lograr con dedicación en el aula. Para un ama de casa, un vendedor o alguien de cualquier otra ocupación es recomendable también puesto que hay capítulos en que se observa cómo podría llegar a ser la sociedad en general si vinieran los marcianos, sobre todo porque cuando esto pasa en la obra algunos personajes tienen reacciones que tal vez tendrían algunas personas si eso pasara en este tiempo; pero sobre todo, La guerra de los mundos es como un espejo en el que, sin importar nuestro año, podemos ver a la sociedad en la que estamos y eso es lo que ha hecho que la novela perdure: su argumento sigue teniendo relación con cómo piensa la gente, cómo algunos son egoístas a veces y cómo el mundo sufre las consecuencias.
Por si no fuera suficiente, en mi opinión, esta obra es recomendable sobre todo para una sociedad como la mexicana, porque nos permite ver que la manera en la que funciona la sociedad mundial de este milenio no es más que el resultado del funcionamiento de la de milenios anteriores. En el género de ciencia ficción, algunos escritores incluyen en sus textos todo aquel adelanto tecnológico que le gustaría ver y otros el que creen que pronto existirá en la realidad del futuro si la sociedad y el mundo en general siguen el curso que llevan; en este caso, si Wells incluyó los adelantos que él menciona, posiblemente sea más por lo segundo porque estamos hablando de que el mundo está siendo destruido y en ese contexto lo único que tienes para defenderte son los adelantos tecnológicos, lo cual quiere decir que tal vez no fueron creados para mejorar el mundo sino para hacer frente a la inminente catástrofe si todo seguía siendo como era. Esto, desde luego, se puede trasladar a la actualidad mexicana donde tal vez no nos invadan los marcianos pero sí otro tipo de destrucción como la delincuencia, la violencia, la contaminación a los que si seguimos como vamos un día sólo les podremos hacer frente con la tecnología; es principalmente por eso que la población de un país como el nuestro, que está tan vulnerable como lamentablemente lo están cientos de países en el mundo, se puede identificar con esta obra y más que nada ver en ella todo aquello que debemos mejorar para evitar más sufrimiento.
Chalico




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