Primera edición

Primera edición

Fuente de imagen

Hay cosas, pensamientos, que pasan, y simplemente se van. Y otras cosas, pensamientos en éste caso, que se instalan por un tiempo indefinido en tu cabeza.

Eso me estaba pasando a mí. Desde que vi su mirada a través de esas gafas en aquella fotografía, el recuerdo de su rostro rondaba por mi pensamiento casi a diario. Además de los comentarios de mi mejor amiga: "seguro que a él le gustas...", "¿Segura que no te gusta?".  Y es que, en realidad, yo no estaba segura; pero simplemente no quería tener una ilusión sobre algo tan débil como una suposición.

Entre nosotros sólo había habido un par de salidas amistosas, alguna que otra mirada fugaz, comprendida en su momento como una coincidencia. Pero debo admitir que su mirada, aquella noche de mayo, en el restaurant, había sido algo que me pondría nerviosa. ¡Y ni hablar de la ocasión en que bailamos! Hablar de "magia" esa noche sería bastante hipócrita, sin embargo, había algo ahí que no tenía descripción alguna...

Desde la noche en el restaurant con nuestros amigos había pasado ya más de un mes, cuando sus ojos aparecían en mi mente por ratos, y dejaba un buen sabor de boca. Sin embargo, calificar esa sensación indescriptible como un sentimiento sería demasiado apresurado, más aún por el momento de mi vida en que me encontraba...

Además, sumado a todo ésto, sé que la soledad te puede llevar a ver cosas que no son donde no están sucediendo realmente, y yo me sentía sola. Estaba haciéndome amiga de la soledad que sentía en esos días, pero simplemente era como un vacío en el pecho. Así que tenía que negar con todas mis fuerzas que no, que no era nada...y creer eso mismo con todo mi corazón y mi mente, porque si bajaba la guardia...no estaba segura de lo que pudiera suceder.

Sin duda alguna, existía una cierta vulnerabilidad en medio de todo aquello, pero tenía que mantenerme firme si no quería otro desastre amoroso. Y no estaba renuente a sentir algo, pero no quería hacerlo en un momento equivocado y por los motivos incorrectos.

En fin, no sé cuánto pueda durar ésto, no sé cuándo dejaré de pensar en esa mirada, que apareció en mis días de la nada para darles un poco de color a las nubes grises y dibujarme una sonrisa...

Cofundida...

Lemnis

Publicar un comentario

0 Comentarios