Saldremos de ésta

Saldremos de ésta


Recuerdo el día en que me dijeron «No llores. No sufras. No sientas. Si tú no te dejases no podrían utilizarte, nena.» Y yo me morí de pena.
Hasta el día en que comprendí que hay sonrisas por las que jugarse la boca, que hay miradas que te salvan la vida y que hay personas que merecen más tu alegría que la pena.
Y por ellas prefiero ante todo ser valiente, sentir cada gesto como propio, notar en mi piel cada palabra sentenciando una vida, claudicando con todo, arremetiendo contra el cáncer de esta sociedad corrompida de prejuicios y estereotipos baratos.
Y te prefiero, ante todo. Porque podría vivir sin ti, pero prefiero hacerlo contigo.
Porque te quiero libre, casi tanto como tú me quieres mía. Te quiero por ser tú quien, a miles de kilómetros, eres capaz de secarme las lágrimas y sacarme una sonrisa.
Porque el mundo se va a la mierda, cariño. Pero, joder, sonríes y de pronto aparecen mil motivos para mantenerme en pie y seguir luchando.
Porque te quiero de un modo que ni yo misma entiendo; pero haría de tu lucha mi propia guerra y de tus tormentos una eterna calma.
Porque repito: Que el mundo se va a la mierda, cariño. Pero, mientras nosotros sigamos mirándonos de esta manera, aún quedará esperanza.
Y pase lo que pase
te prometo
que saldremos de ésta.

Ángela Monzón

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