No me pidas ser perfecta

No me pidas ser perfecta

Fuente de imagen

«Perfección». Diez letras, sólo son diez letras, maldición; diez letras crean tanto caos en mí, es por eso que decidí escribir esto al escucharte decir esa palabra, una simple palabra de diez letras, una palabra, que al parecer, venía demasiado cargada. Perfección, ¿en verdad existe? Sé que la palabra sí, la encuentras en un diccionario, en páginas de internet, e incluso en el vocabulario de alguno que otro humano. Pero, ¿en realidad sabemos cuando la utilizamos?, ¿o es qué sólo estamos tan metidos hasta el tope de algo que deseamos que se convierta en algo mucho mejor?, ¿en perfección, tal vez?

Sólo, por favor, no me pidas que sea perfecta, porque no puedo serlo, porque no lo fui alguna vez, no lo soy, y ni llegaré a ser perfecta.

No puedo ser perfecta para ti, porque me gusto así, como soy, con mis montones de imperfecciones.

No puedo ser perfecta, porque lo sería para ti, y no quiero vivir para ti, ¿sabes? No podría hacerlo, quiero vivir para mí, sólo para mí, y claro, compartirme contigo. Y en ese caso tendría que ser perfecta para mí, pero no lo quiero así, no me quiero perfecta. Porque cada error que he cometido, cada mala decisión tomada, cada cicatriz, o una preferencia diferente me hacen ser quien soy, me hacen ser imperfecta.

Y no soy rubia, ni pelirroja, no tengo mis ojos de color azul, verdes o algún otro color exótico, no tengo cuerpo de súper modelo ni vientre plano, no soy demasiado deportista y tampoco me gusta la música que tú considerarías perfecta, esa de rock metal.
No, mi cabello es castaño oscuro, mis ojos son tan comunes, café oscuro; mi cuerpo lo considero proporcionado, no tengo mi vientre plano, ni me gusta mucho el deporte, prefiero sentarme a leer un buen libro y adoro la música tranquila, esa de una voz dulce y acompañada de un violín, un piano y el cello; la música clásica claro, incluso me gusta el saxofón.

En fin, por favor, no me pidas que sea perfecta, porque no podría serlo, porque me pedirías que fuera alguien que yo no soy, y si vas a quererme debes quererme así, como soy, con mis imperfecciones.

Debes quererme una tarde cuando te invite a tomar un café y leer algo de Isabel Allende, debes quererme cuando te invite a algún concierto de música clásica. Cuando te pida que asistas a una declamación de poesía o cuando te escriba una carta y no sea la mejor del mundo.

Quiéreme, con todo y mis imperfecciones, porque si me vas a pedir que sea perfecta te pediría disculpas por no ser quien tú quisieras que fuera.

Lo siento, mi amor, pero no puedo ser perfecta.

Y yo no te puedo pedir tampoco que seas perfecto, porque yo te quiero así, con tus imperfecciones. Pues adoro cada cicatriz que tienes, porque cada que te pregunto por una de ellas me cuentas una historia diferente, y me gustan tus historias, son divertidas. Adoro tu cabello castaño oscuro, tan oscuro que casi se ve negro, y tus ojos grandes y café oscuros, que cuando los miro siento que no hay un límite en ello, que son infinitos y se abren ante lo precioso de la oscuridad, te juro que me encantan. Me gusta que te fascines por el deporte, que te rías de tantas cosas, cosas que yo no me reiría tal vez, pero no me molesta que tú lo hagas, porque me gusta escuchar tu risa, me gusta que después de cada partido te vea con una cicatriz nueva, porque noto ese brillo especial en tus ojos cuando me hablas de cómo te la hiciste, de cómo te duele, y sé que te encanta, porque incluso sonríes cuando me dices que te duele; y tu sonrisa, claro, la manera en que tu sonrisa parece ser protegida por dos guardianes que se posan a un lado de ella, dos comillas, que te hacen lucir una bella sonrisa.

Y si eso tú consideras imperfección, entonces déjame decirte que tienes unas imperfecciones hermosas.

Así que por favor, no me pidas ser perfecta, porque no puedo serlo, porque tendría que despedirme de ti y eso es lo último que quiero hacer, porque yo te quiero así, imperfecto.

Seamos, entonces, imperfectos, pero seámoslo juntos.


F. S. Muñoz

Publicar un comentario

0 Comentarios