El dolor de Mengana

El dolor de Mengana

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Mengana dice: El amor es doloroso.
Es como un aire fuerte que cuando no es
amigable te vuela hasta los sueños.
Es una noche oscura, sin posibilidad de estrellas.

Siente dolor, pero siente más amor.
El tiempo le quitó varios suspiros,
le borró sus sombras del suelo,
le marchitó la sonrisa.

Mengana cierra los ojos,
con mucha fuerza, deseando dormir
para siempre, pero ahí,
en la mitad de sus ojos aún vive fulano.

Fulano, su único amor, su único dolor.
Le dio tanta vida a él que ya olvidó cómo vivir.
Le dio sus primeras canas y ya no sabe cómo envejecer más.

Millones de colores en sus ojos,
y para ella, él es el más bonito;
millones de sabores en su boca,
y para ella, él es el más rico;
millones de hombres en su vida,
y para ella, él es el único

Mengana le regaló su mayor tesoro:
Un corazón de porcelana
acompañado de latidos con ecos de mar
y un poquito de sangre,
un poquito de vino.

Fulano no le dio nada.
Mintió con el otoño sus palabras,
fingió con el invierno sus caricias,
caminó de su mano, con el interés
en los pies.

Mengana dice: El amor es un dolor muy bello,
difícil de entender, difícil de tener.
Es tan inmenso como el mar
que cuando hay tormenta te puedes hundir en él
y morir en la profundidad.
Uno no nace sabiendo nadar, uno no nace
sabiendo amar.

Jesús Gómez

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