Sobre el amor...

Sobre el amor...

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El otro día pensaba en qué es para mí eso del amor. Joder, me costó más de una buena discusión con mi propia cabeza . Al principio me vino a la mente las típicas películas donde todo acaba bien; sí, esas de amores en juego y de valientes que deciden apostar todo o nada al amor de sus vidas, luego, de repente, mi cabeza borró esas imágenes y me trasladó al amor que puedes sentir por una persona en tan sólo unas décimas de segundo; el amor por esas personas que no son tu pareja pero que completan partes de ti que tú ni si quiera sabías que tenías vacías pero, y una vez más, mi cabeza me recordó que ese amor a veces también falla, que a veces ese amor desaparece como lo hace la arena cuando una fuerte ráfaga de viento decide hacerla volar. Y así me quedé pensando en si el amor estaría entre las sábanas de una cama llena de gemidos y orgasmos entrelazados, o si eso es sólo eso que llaman sexo, y mi cabeza me recordó que en el sexo no hay amor o que a veces en el amor no hay sexo. Y luego de repente me dijo entre susurros que eso del amor algunos dicen que es como estar enfermo, que las hormonas juegan con nosotros durante una temporada que te hacen creer que puedes volar y que luego un día sin avisar deciden dejarte caer. Y ya cansada de sus mensajes, de sus continuas idas y venidas decidí ser yo la que le hablase a mi cabeza.

«Quizás el amor exista a ratos cortos; sí, a ratos que duran un tiempo, o quizás no, o quizás existan amores de esos de por y para siempre. O igual el sexo es la mejor de las expresiones del amor y de alguna manera los gemidos son sólos sentimientos agrupados que no saben cómo dejarse oír. Y desde luego que hay amores que desaparecen pero hay muchos otros que aparecen, y estoy segura de que no quiero pensar que todo serán mariposas en el estómago, ni finales felices llenos de infelices. Pero también estoy segura de que a ti; sí, a ti, a mi cabeza que a veces decide bloquearme, no te haré caso en esto del sentir, que tú eres muy racional y en esto se lleva más la moda de lo irracional, de ver con los ojos cerrados, de escuchar con los oídos bien tapados y de dejarse llevar por lo que late sin parar y que siempre deja de pensar.»

Sara Prior

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