![]() |
| Fuente de imagen |
Yo puedo confesar cualquier noche ante tus pupilas y las pocas estrellas que se vean en el cielo que te quiero tanto, tanto que te parecería absurdo, tanto que no tendrías dónde ponerlo todo. Pero recuerdo ya haber dicho te quiero tanto a otros ojos, entre otras sábanas, en diferentes paredes; y sigo todavía marcando con soledad cada lugar donde me siento, sigo impregnando con soledad los vagones del metro donde viajo, sigo dejando una estela de soledad por la acera por donde camino; a pesar de estar acompañado, me sigo sintiendo solo.
Es que digo te quiero tanto y termino recogiendo piezas de un corazón roto, es que digo te quiero tanto y termino viendo lágrimas de rabia y silencios de impotencia, silencios escabrosos que transpiran desconfianza. Yo no quiero decirte que te quiero tanto para no picarte con mis palabras de veneno, si es que no es muy tarde ya. Pues he visto cómo contienes tu risa solamente porque yo no me río, he visto cómo tus ojos miran al infinito como deseando desaparecer de esa escena de la vida, te he sentido tragándote las palabras que sabes que odio escuchar. Yo no quiero que cambies, al menos no por mí, pues lo que te doy no vale tanto.
Yo puedo poner luciérnagas dentro de tus ojos y tú dirás que te brillan al verme, pero no puedo llenar de algodón tu corazón para que digas que lo sientes lleno. Yo no quiero que te amoldes a mí porque al parecer corrompo todo lo que toco y vuelvo hostil el entorno en donde me encuentre. Soy un ser fatalista con rencor a la vida y odio al humano, tan frío que suelo ser desesperante, soy amargado, grosero, pedante, engreído y demás adjetivos que me calificarían como la peor persona con la que te pudiste topar en la vida, y tú lo sabías.
Te quiero tanto como para salvarte de mí mismo, pero no te quiero lo suficiente como para confesártelo cualquier noche ante tus pupilas y las pocas estrellas que se vean en el cielo.
Frey Hurtado




0 Comentarios