![]() |
| Fuente de imagen |
Ojalá podás y rías cuando tengás ganas de llorar, cuando no podás más.
Hay un momento cuando estás saturado en el que simplemente ya no te dan ganas de llorar. No te dan ganas de hacerte bolita para quejarte de las malas decisiones tomadas, ni de las que dejaste pasar.
Ya no te dan ganas de nada.
Perdés la motivación. Y todo te da peligrosamente igual.
Aún así hay un paso más, uno más adelante (aunque quizá sólo parezca que sean hacia atrás).
Es cuando empezás a reírte.
Cuando ni vos te podés tragar el cuento de lo hundido que estás, ni de cómo fue que llegaste tan al fondo del pozo.
Y te reís.
De la frustración. De la amargura que te tragaste. De las veces que te caíste. De vos mismo.
Y te das cuenta de que el mismo viaje que hiciste con cara de orto,
lo podías hacer así. Riendo. Porque los tiempos siguen corriendo con la misma rapidez, los problemas no cambian y ni las cosas se hacen más fáciles.
Pero vos.
Vos sos distinto.
Y a veces sólo necesitás un cambio de perspectiva.
Ver las cosas desde otro punto.
Y, ¿quién te dice?
Capaz que hasta te des cuenta de que entre tanta lluvia, si querías ver el arco iris, lo único que tenías que hacer era brillar un poco vos. De que tal vez no estabas tan solo, después de todo.
Juego de Palabras




0 Comentarios