Sábanas frías

Sábanas frías

Imagen extraída de la publicación original

Hace tres horas que estoy metida en la cama.
No te imaginas lo grande que se me queda.
Mis manos se han acostumbrado a buscarte por todo el colchón
y las noches en las que no te tengo
te prometo que se me quedan las sábanas frías.

Mis pies buscan el calor de los tuyos,
no encuentro tu olor por ninguna parte (y eso que llevo puesta tu camiseta).

No te puedes imaginar lo feliz que llego a estar sabiendo que eres tú quien está en mi vida.

Me he puesto música de esa para llorar y lo único que hago es sonreír.
Encuentro tus ojitos en todas las canciones,
tus labios en cada una de las letras.

Eres.
Eres y gracias a lo que eres.
Porque gracias a eso soy.
Somos.
Y esto es una pasada.

Necesito morderte las orejas y que pongas esa carita de cabreado para decirme lo mucho que me quieres aunque te moleste siempre.
Y tirarme encima de ti,
como si fuéramos dos gatos jugando a matarse.

Amo la forma en la que me miras,
la forma en la que me tocas,
esos suspiros que se nos escapan.
Cómo te ríes
y que no te sepas enfadar.
Lo gruñón que eres siempre,
que se nos caiga la baba
y acariciarte la cabeza todas las noches.

Acabo de abrir la persiana y hay una luna alucinante.
Parece mentira, pero desde mi ventana de mierda se ven hoy mogollón de estrellas en el cielo.
Han venido los gatitos conmigo y no paran de ronronear.
Te juro que hace una temperatura perfecta.
Pero faltas.
Y mi costumbre de dormir entrelazando mis dedos con los tuyos,
hace que tenga unas ganas tremendas de ir a buscarte.
Ahora.
A tu cuarto.
Y joder.
Y comerte a besos,
y decirte lo mucho que te necesito.
Siempre.

Y que es muy fuerte,
porque yo siempre he sido una persona a la que le encanta estar sola,
alguien que necesita su espacio,
que quiere tener toda la cama para ella sola.

Y madre mía.
Ahora lo único en lo que pienso es en darte todo.
En compartir mi soledad contigo,
en que haya el espacio más pequeño posible entre tú y yo,
en que me quites la manta por las noches
y en que me mantengas las sábanas calentitas.

Joder,
que amo tus formas,
que te amo a ti.
Y que te prometo que el día en el que encuentre la forma en la que demostrarte todo lo que siento,
no volveré jamás a escribir poemas.

La magia la haremos tú y yo.
Más que ahora.
Más todavía.

Julia Blow

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