![]() |
| Fuente de imagen |
La espuma de las olas del mar le acaricia los tobillos y yo deseo que la vida sólo trate de surfear a sus pies.
Jamás me he creído poeta, sin embargo, cómo hubiese querido hacerlo poema entre mis brazos, justo en ese momento en que miraba al ocaso, como si fuera una mujer desnudándose que lo invitaba hacia lo profundo de sus piernas abiertas al viento marino para que él navegara con su lengua de barco dentro de ella. Él es bonito como pasear Venecia en una góndola; como el acento italiano; es apetecible como el espagueti a mediodía, tan provocativo como la pizza a cualquier hora. De pronto yo, que nunca he sabido ser de nadie, quise ser de él y de su piel dorada como un surfista en Hawai; de sus ojos grises, de su boca rosa, de su corazón destrozado o de sus piernas velludas, de su barriga llena o vacía, de su cabello rebelde, de sus abdominales ocultos, de sus tríceps al aire y de ese pequeño lunar que tenía en la nuca que se asemejaba a un minúsculo globo aerostático.
Tocar el piano en sus clavículas.
Jugar a las escondidas en sus pestañas.
Dejarme caer como tela entre los amaneceres de sus manos.
Acariciar Saturno en su ombligo aunque diga que se parece más a un caracol que a un planeta.
Respira y el aire me hace cosquillas en el corazón.
Habla y las canciones dejan de escucharse para escucharlo.
Ríe y las lágrimas sólo yacen muertas en la calle del olvido.
Sin él es como estar en la parte aislada de un sanatorio para enfermos mentales estando sana.
Con él es como estar en la era primitiva de un mundo que se abre paso a nosotros con las bellezas de la naturaleza: El mar, las palmeras, la arena de playa, los bosques, las montañas, los ríos, el atardecer, la noche estrellada, la luna, el astro del sol, las panteras negras, los búhos, las flores exuberantes, el sexo, los besos con lengua y sin ella, las aves coloridas, los peces en la boca, las mariposas en el estómago, la nieve en el asfalto, la lluvia en la cara y el amor.
Que si se va, que se lleve todo:
Su sonrisa,
sus cabellos de la almohada,
sus huellas,
su olor de las sábanas,
su perfume de mi armario,
su luz, su oscuridad, la
sombra de su ayer y de
nosotros, sus leyes absurdas
y sus teorías entretenidas.
Que si se va, que no suene a
tragedia barata, que no se
muera de tristeza ningún
poeta y que los bares sólo
sirvan para matar las ganas
de bailar y no a las penas.
Que no deje ni su nombre
ni el resabio de sus labios.
Ni su silueta sensual,
ni sus manías en mi memoria,
ni mucho menos sus fotografías
eróticas.
Que si me deja, que sepa,
que la vida también lo hará,
pero ojalá que me sepulten con
un salvavidas por si acaso no me
gusta tanto la muerte por no encontrarlo
besando a mi verano.
Pero sobre todo, quiero que sepa que si se queda,
la primavera incitará al morbo para
que se nos desnude con un cuplé la vida
durante una hoguera de besos.
PaoH




0 Comentarios