Si me conocieras...

Si me conocieras...

Fuente de la imagen

Hay tantas cosas que nunca supiste sobre mí pero que siempre quise contar; fue simplemente que nunca encontré el modo de decirlas. Me encantaba escucharte y leerte, que me olvidaba de hablar, de decir nada.

Pues bien, comenzaré:

Suelo llorar fácilmente. Ayer, justamente, vi a una mujer en la calle con su pequeña hija, de unos ocho o diez años, vendiendo algo que no recuerdo qué era, supongo que la situación económica les obliga a ello. Quería llorar. No tengo la menor idea de su situación, no conozco su nombre, pero el sólo pensar que podría llevarla a ir por la calle vendiendo alguna cosa a esas horas de la noche..., me parte el corazón. Más aún, que se vea obligada a llevar con ella a su nena. También, a veces, cuando pienso en la rapidez con la que el tiempo pasa me da tanta nostalgia, que podría echarme a llorar. Me rompo por completo durante un tiempo, pero después vuelvo a estar bien.

Soy sensible, aunque no lo parezca. Pero me cuesta demasiado trabajo dejarlo notar, no me gusta. Siempre he creído que serlo y demostrarlo me hace vulnerable, y sí. Las veces que lo he hecho me he roto, e incluso las veces que no. Por eso puedo parecer una persona algo dura y sin sentimientos, pero créeme que no. No soy así realmente, y cada vez que cruzamos miradas, como hoy, mi corazón se acelera... Perdón, supongo que no debí decir eso. Pero tampoco puedo guardarlo. Tu mirada me desarma, y cada vez que logro mirarte de esa manera intento con todo mi ser mostrar un pedacito de mí..., espero que logres verlo. Pero, por favor, no se lo digas a nadie.

Suelo tener pensamientos bastante obscuros. A veces me pongo a pensar en cómo me llegará el final, o cuando. ¿Te cuento un secreto? Escribí una carta para algunas personas para el día que muera, (sí, estás tú en la lista). Espero que puedan encontrarlas y entregarlas a sus destinatarios. O también suelo pensar en que en cualquier momento cualquiera de los que quiero podría irse y no volver. Bien dicen que nadie tiene la vida comprada, y bueno, mi madre con su padecimiento no es la excepción. A veces me pongo mal cuando ella se pone mal, a veces simplemente no puedo, siento que no puedo seguir, sin embargo de algún lado saco fuerzas para ir por ahí como si nada sucediera...

Aprendí a apreciar más la vida cuando enfermé. Como dije arriba: nadie tiene la vida comprada, y aunque mi enfermedad no es terminal y ni siquiera mortal, no puedo evitar pensar que es maravilloso que a pesar de eso esté aquí escribiendo, que esté bien dentro de todo. Comencé a ver la vida con otros ojos y aprendí a sonreírle a pesar de todo. Porque todo pasa, y todo estará bien al final, y si no está bien es porque aún no es el final.

Miro al cielo cada noche. Como intentando encontrar las respuestas a miles de preguntas que nunca formulé cuando debía. Pero no las obtengo. Y cómo habría de hacerlo, si el cielo es sólo un abismo maravilloso.

Me gusta cantar. Sé que no canto bien, al menos yo considero que no, pero me gusta. Pero sólo para mí. Recordaré siempre siempre el 12 de febrero, estabas tú cantando y yo intenté hacerte coro, ¿recuerdas? Ja, ja, ja, fue bonito...

Y por último (creo que es lo último), nunca intentaré olvidarte, no de nuevo. He intentado dejar de pensar en ti, sacarte de mi mente, de mi corazón, te evitaba, hacía de todo para no verte, no pensarte, pero fue inútil. Sólo me sirvió para darme cuenta que tienes y siempre tendrás un lugar demasiado especial en mi vida y mis pensamientos. Mis sentimientos por ti se han modificado, sin embargo siempre tendré un cariño bastante especial por ti y seguiré escribiéndote, y tal vez llegue un momento en que no sabrás si todo esto que escribo sea por ti y para ti, y bueno, nunca sabrás la verdad... Te consideré mi alma gemela alguna vez, y todavía hay días en que lo pienso así. Así que nunca lo volveré a hacer, nunca lo volveré a intentar, porque sólo demostraría que soy una reverenda cobarde...

Espero que le encuentres algún sentido a estas palabras que escribo aquí para ti. Si es que las lees, aunque tal vez no las leas. Y bueno, también sé que probablemente sean cosas que poco te importen...en fin.

Hasta la próxima,
te quiere,
Lemnis

Publicar un comentario

0 Comentarios