No quiero a nadie más

No quiero a nadie más

Imagen: umadevu

Desde un cierto tiempo para acá, he perdido la inspiración por las letras, se me hace difícil poder escribir algo coherente. En el fondo eso tiene su sentido. Tú eras mi mayor inspiración, mis ganas de escribir, la estrella en el horizonte que alumbraba mi camino. Todo es triste desde que no estás, desde que tu mirada contempla otro paisaje, que no es el que yo un día pinté para alegrar tus días nublados. La escala de colores de mi vida se desvanece en cada segundo que pasa y ahora todo es gris intenso. Afortunada la persona que puede escuchar la dulce melodía de tu voz a mitad de la noche, esa que rompe el más denso silencio y se vuelve tan adictiva como tu canción favorita. Sólo te pido que no me quites el privilegio de perderme en tu mirada. Puesto que no hay lugar más hermoso y tranquilo que el mundo increíble que se esconde tras esos ojos que causan estragos en mi ser cada vez que lo tengo en frente. Te preguntarás «¿por qué?» —y es porque aún te quiero—. Sí, te quiero. Te quiero como los árboles quieren el rocío de la mañana, como quiere la arena las olas que socavan su esencia para formarse una sola, como la noche quiere a las estrellas que le indican el sendero de la vida. Te quiero como quiere un simple mortal a un ser extraordinario que anhela tener nuevamente consigo. Y sí, lo tengo claro, tan claro como el agua del manantial más puro, tan claro como el cielo despejado en un día soleado, lo tengo todo tan claro como para saber que no quiero a nadie más que no seas tú.

Neshtan Biersack

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