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Estaba a punto de deshojarse,
hasta que una voz a escasos centímetros exclamó.
«¡No te vayas tan pronto!».
Ella se contuvo, observó de reojo,
y sin nada qué decir, siguió meciéndose cada vez más y más rápido en aquel columpio.
El movimiento hacía que cada pétalo se desvaneciera lentamente de su cuerpo, y el viento llevándose lo que quedaba de cada uno.
Aquella voz volvió a exclamar.
«¡No, no me dejes solo!».
Y al ver cómo los pies pálidos de ella se mecían,
notó que cada movimiento los deterioraba más y más.
No sabía qué hacer,
no la quería dejar ir,
pero tampoco la podía detener.
En un minuto de silencio, ella, oculta entre todo su cabello castaño, dejó entrever su semblante en aquel momento que fijó su mirada para observar el cielo rojizo,
rojizo como sus palmas que ejercían presión del lazo que la mecía,
y finalmente detuvo el columpio.
Volvió a mirar de reojo a aquel hombre que estaba ahí detrás de ella,
y finalmente dijo unas pequeñas palabras.
—No sabes quién soy, ¿por qué te preocupa que me vaya?
—Tienes razón, no sé quién eres, pero sé la razón de tu llegada,
sé que tu estadía ha influido en mí, y más que nada yo he influido en ti.
Eres aquella que podría romper cualquier paradigma.
Por qué te quieres ir si yo quiero necesitarte,
necesito quererte,
porque tus tristes ojos desean que lo haga.
—Ya hice mi prometido —exclamó.
—Y qué has hecho para ti. Alguien se preocupó por ti, alguien pensó en lo que tú deseabas... ¡Dilo! ¿¡A qué le temes!?, ¿¡de quién te ocultas!?
Fijaron sus miradas.
—Por qué deseas a una mujer que cada año se vuelve más frágil,
que hiberna en invierno y florece en verano,
aquella que baila a las diez de la noche en el lago y gira su cabello con toda provocación;
por qué deseas a una mujer que no llora lágrimas,
que llora letras,
una mujer que no siente sólo con su propio corazón,
sino que siente el corazón de los demás,
aquella que no da su cuerpo, da el alma,
por qué deseas a una mujer así.
—Tú lo acabas de mencionar, pero aquella mujer que defines es de la que yo me enamoré. No necesito conocerte de años para saber que tú eres la mujer que quiero en mi vida.
The Lady of the Flowers




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