Me voy con las manos vacías

Me voy con las manos vacías

Fuente de imagen

Un día decidiste marcharte, sin importar lo que sucedía conmigo, llevándote todo lo bueno de mí. Sólo quedaron escombros y partes inservibles. Otro día volviste y aunque me alegró que lo hicieras, ya no era lo mismo; cada palabra, cada frase, cada gesto, cada mirada, cada sonrisa, cada parte de ti, no eran las mismas que un día me enamoraron. Por alguna u otra razón creía que era por mi culpa, es por ello que hoy, soy yo quien decide irse, sin nada, todo lo que tenía eras tú y hace mucho ya eso no era cierto. Me voy con las manos vacías, es imposible estar en un lugar donde se es tratado como nada, cuando una vez fuiste un todo. Me pregunto, ¿para qué era que querías que te quisiera?, ¿para luego marcharte?; ¿qué querías probar con ello? Son muchas las preguntas y muy pocas respuestas, pues así eres tú, una caja de Pandora que guarda secretos de una forma increíble, que te hacían sentir estar en las nubes pero al mínimo intento de inseguridad te hacía caer 457 kilómetros por horas de las nubes en las cuales mantenías tus esperanzas y el sueño de estar siempre juntos. Es curioso porque tuve todas las oportunidades para irme cuando pude y aún así no lo hice, es que cuando hago una promesa procuro cumplirla y esta vez lo hice, te devolví lo que un día te robaron, te cumplí lo prometido, partiéndome el alma en ello. Sólo espero que lo que yo haya hecho con las manos, alguien más no lo dañe con los pies. Decirte que te olvidaré, sería mentirme a mí como persona. Nunca se olvida a quien se amó con locura y aunque el tiempo no todo lo cura, sólo me queda emprender una nueva aventura. Y como dice una frase: «Sólo espero que puedas reconocerte y encontrarte algún día contigo misma, y que reconozca una sola cosa… Que yo soy el único que te ha amado, Adiós».

Neshtan Biersack

Publicar un comentario

0 Comentarios