El océano de no volverte a ver

El océano de no volverte a ver

Imagen: gloriousmayhem

Tuvimos diferentes maneras de arrojarnos al abismo.
Miramos la luna al anochecer y al sol intentando ser algo al atravesar esas plantas que el viento movía cuando pasaba el tren detrás de tu casa, ligeramente te movías por su alto sonido al pasar por aquellas vías acariciadas por el polvo; y yo te miraba, te miraba siendo tú, con aquellos cabellos rebeldes que besaban tu cara y tus mejillas rosadas demostrando vida.
Y luego caí al abismo.
Ningún café me absolvió de las noches de insomnio derramadas ahora en hojas de papel que encontré justo cuando te perdí por completo.
Nos rasgamos y nos irritamos el alma de tantos perdones combinados con las veces que colapsamos al igual que una estrella siendo liberada de la presión de su existencia.
Yo sé, yo sé que pronto te subirás a ese tren rumbo a no volverme a ver, donde no exista más de mí.
Lo sabré porque entonces los árboles habrán dejado caer sus hojas sobre mis hombros y el aroma de aquel jardín que construimos, se habrá ido. Entonces lo sabré, te habré perdido para siempre, la neblina no me dejará verte partir, pero el rocío acariciará mi rostro, el viento gritará tan fuerte que tras de ti todo se comenzará a extinguir. Menos mi olvido.
Menos tú.
Menos la profundidad del océano de no volverte a ver.

Edna Gómez

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