Carta de un secuestrador

Carta de un secuestrador

Imagen: metrafire

Y, de repente, un día que pinta ser como uno cualquiera, hace que tu vida se vuelque de cabeza. Y entonces te das cuenta de que el mundo "patas arriba" se ve desde otra perspectiva muy diferente.
Comienzas a poner atención en lo que antes no te percatabas, te vuelves paranoico, piensas que alguien sigue tus pasos constantemente y te preguntas si el hombre de traje que está parado ahí en la esquina, fumando un cigarrillo, puede ser esa persona que tan horripilante crimen ha cometido. Te gustaría descifrar qué hay detrás de los rostros que funcionan como máscaras de doble moral. Te gustaría poder entender las cosas para no volverte loco. Vuelves a cuestionarte: "¿cómo alguien tiene el poder de privarte de tu propia libertad?".
Ha pasado bastante tiempo y tu mente divaga y tienes miedo. No has podido dormir, no comes bien y haces un esfuerzo sobrenatural para retener esas perlas saladas en tus ojos. Otra vez tu mente te lleva a pensar locuras. Comienzas a desconfiar de todos. Es muy cruel, ¿verdad? No estarás tranquilo hasta tener la certeza de que está bien, pero eso es absurdo.
Ahora, vuelve a tomar el teléfono e intenta negociar. Pero ten en cuenta una cosa: sus vidas nunca volverán a ser iguales. No importa que recupere su libertad porque después de esta experiencia van a dudar hasta de su propia sombra.

Chantal Armenta

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