![]() |
| Imagen: favim |
Perdí la cuenta de las veces que intenté huir de tus desgarradoras manos y terminé sumergido en ese par de ojos azules que lo único que hacían era hipnotizarme hasta despojarme de mi voluntad.
Perdí la cuenta de las veces que te has ido sin decir adiós.
Perdí la cuenta de las veces que me has llamado idiota.
Pero…
También te perdería y te volvería encontrar por tal de volver a mirarte como si fuese la primera vez que coincido con una mujer como tú. Pero me has disparado justo en el corazón y lo volverías hacer como si no mereciera ser amado por ti. Sin embargo, por más insignificante que te pueda parecer, cariño, he llevado la luna a tu hogar y te he preparado el café que tanto te gusta.
Perdí la cuenta de tus lluvias con relámpagos, porque por ti perdí las tinieblas que me habitaban.
No olvido, mujer, aquella noche sobre el edificio y bajo las estrellas, gritaste cuánto odiabas peinarte y cuánto me amabas.
Entonces, ¿qué más da si la pierdo? Quizás tú también has estado restando mis errores, sino, no me explico cómo es que cada mañana despierto enredado entre tus brazos, y es ahí cuando pierdo la memoria, porque vuelvo a abrazarte por primera vez y vuelvo a besarte de la misma manera hasta que mis ojos se cierran y dejo de sumar para comenzar a vivirte.
Edna Gómez



