El otro día estuve pensando
en cómo sería un poema tuyo.
En cómo sería que escribieses
sobre mí, sobre mi cuerpo,sobre
mi voz, mi risa, mi forma de andar
y en lo que sientes al besarme
y al mirarme y al no poder evitar
rozarme cuando pasas por mi lado.
Estuve imaginando como sería
escuchar esas palabras salir de tu boca,
rozando esos labios y temblando con
fuerza y no pude hacer otra cosa que
sonreír como una idiota, como una niña
que aún cree en el amor, aunque le hayan
dado de ostias. Como alguien que cree en
tus ojos cuando te veo llorar.
Y te observé. Decidí observarte, sí.
Más aún de lo que lo hago siempre.
E iba imaginando los versos, los besos
y joder, no te puedes imaginar lo bonitas
que quedan las palabras
cuando salen de tu boca
y se pegan en mi pecho
y en mi techo.
Y me di cuenta
de la cara que se te pone cuando me ves
aparecer, de cómo bajas la mirada con
rapidez y de que cuando me acerco,
te toco la espalda
y el pelo
y te doy los buenos días,
te haces el sorprendido,
como si no me hubieses visto.
Me di cuenta de tu media sonrisa cuando
te das cuenta de que me estoy pintando los
labios, de cómo te encanta mi olor y de que
no soportas que te abrace porque te tiemblan
hasta los huesos.
Me di cuenta de que al despedirnos siempre
giras la cabeza para verme andar y que los días
que llevo falda, no puedes evitar seguirme a
todas partes y decirme incoherencias estúpidas,
solo por hablarme.
Me di cuenta de que eres un torpe declarándote
Y un nervioso a la mínima que algo no sale bien,
aunque eso creo que ya lo sabía.
Me di cuenta del movimiento que haces con
el pie derecho cuando te pregunto algo y no
sabes qué decir.
Así como cuando te tocas la barba y lo deslizas
hasta tu pendiente y empiezas a darle vueltas,
y vueltas…
...Y yo me quedo mirándote sin poder parar
de apartar la mirada
cada vez que me ves.
De cómo intentas ponerme celosa hablando de
princesas que nunca vas a coronar y de lo mucho
que te gusta sacarme los anillos e invitarme a
bailar.
De lo mucho que te encanta decirme que somos
amigos.
Que solo somos amigos.
Porque sabes que mi cara te lo dice todo.
Y que amigos, entre nosotros solo es una puta
palabra.
De la cara que pones cuando te cuento mis
problemas y de la rabia que sientes cuando
es otro, el que se me lleva por ahí.
Y que aunque mil veces me lo hayas negado
solo hace falta ver como mueves los pies,
como aprietas los puños y como te mojas los
labios.
También me he dado cuenta de que fumas
escondidas.
De que fumas escondidas para que no fume
contigo, porqué cuando echo el humo de los
labios, con esos labios rojos que me pongo yo
Siempre te quedas embobado mirándome la boca
y te tengo que dar una leche para que reacciones,
y me mires a la cara otra vez.
También me di cuenta de que no sabes ni pensar.
Cuando te miro a la cara.
Cuando te miro a los ojos fijamente, te quedas
atónito.
Sin saber como responderme.
Y me di cuenta de que un poema tuyo sólo me
haría llorar, que en el fondo no me serviría para
mucho.
Y que para que coño quiero que me escribas algo,
si para poesía ya te tengo a ti.
Julia Blow.



