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| Imagen: huffingtonpost |
Lo echo de menos, ya ha pasado bastante tiempo.
Pero ahora mi única posibilidad es adaptarme y avanzar con el mundo.
Su imagen siempre me persigue,
para así robarme mi tranquilidad y mi cordura
y de cierta manera mantener mi alma amarrada a él.
Cuando cierro mis párpados, en esa luz negra que siento tan frente de mí,
su reflejo es intacto, en la parte más oscura de mi cuerpo.
Cuando trato de dormir, cuando despierto, cuando escribo,
ese maldito ser siempre está allí, siempre convirtiéndose en el abismo de mi vida.
Pero hay una cosa cierta y es que lo quiero mantener apresado a mi corazón.
Y por ello lo maldigo día a día, para que en su vida encuentre el odio del amor,
para que llegue esa mujer convertida en lo que menos espera,
revolcando sus emociones, su mente loca y terminando con lo que me enamoro de él.
Pero por eso te maldigo, y con ello me salvo, para que esa mujer no sea yo.
Valeria Ramírez Duque




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