Delirios de ausencia

Delirios de ausencia

Imagen extraída del post original.

He tenido días que pasan tan rápido y otros tan lento.
He tenido días donde segundos parecen eternidades.
Y donde el tiempo sólo se congela para yo pensar en ti.
He tenido días donde sólo quiero salir corriendo,
donde traigo tanto encima que no sé si brincar, golpear, gritar o abrazar a alguien.
He tenido días donde no quiero comer porque traigo las lágrimas en mi garganta
y forman una enorme bola de sal que cala.
He tenido días donde me siento en mi cuarto, y no hago nada.
Días donde sólo espero a que todo esto pase.
Viendo mi celular una y otra vez sin algún objetivo en realidad más que esperar a saber de ti.
Todo a mi alrededor sigue funcionando con normalidad
Yo sólo me quedo atrás en algún rincón, esperando,
ahogándome con tiras y tiras de todo lo que quisiera decirte.
Golpeando mi cerebro con todo aquello que nunca hice, ni haré nunca más a su lado.
He tenido días donde degluto y callo mis frustraciones.
Donde me acabo cajas y cajas de hidratos de carbono para poder vomitarme
y quedarme embriagada de dulzura que compras por 20 pesos.
He tenido días donde me acabo botellas de vino por mi cuenta.
Sólo así parezco tener algo de color en mis labios y mejillas.
No he tenido ganas de ver a nadie.
No quiero hablar, ya no quiero dar explicaciones que ni yo sé.
Nunca las recibí de su parte.
Sólo él sabe qué pasó y por qué tomó esa decisión.
He tenido días donde pienso una y otra vez lo sucedido, sin llegar a nada.
Días que estas cuatro paredes reflejan nuestros recuerdos,
memorias que flotan en el espacio vacío que me rodea.
Días donde lo escucho de una manera ensordecedora,
que me cubro los oídos pero aún lo escucha este corazón afligido.
Que te siento a mi lado, amor.
y me obligas a llorarte porque te extraño.
Días donde te abrazo pero ya no siento nada de vuelta.
Días que quisiera contarte, pero ya no me escuchas.
Son delirios de ausencia.
Cortometrajes de película muda, en blanco y negro y ya sin valor.
También tengo días como estos, donde no me puedo concentrar.
Que no sé qué decir a la gente, no puedo articular nada inteligente.
Sólo que “lo extraño”.
He tenido días que me lastimo con sus fotos y recuerdos.
He tenido días donde le escribo mensajes una y otra vez,
y no le veo caso darle “enviar”.
He tenido días de cansancio acumulado, que llega a afectarme en horas de trabajo,
Días donde las horas de madrugada me cobran con intereses el descanso que nunca pude darles por pensar en ti.
He tenido días de somnolencia, de automatismos cotidianos.
He tenido días donde la adrenalina de la nada me quiere llevar corriendo a dos horas de aquí, donde sé que está, amor.
He tenido días de odio porque ya no estás aquí.
Días que extrañan tu calor de noche y de madrugada.
Ese que no aguantaba pero ahora lo extraño tanto.
Días que sólo eran perfectos porque sabía que iba a amanecer contigo a mi lado.
Días donde sólo dormir y jugar videojuegos eran perfectos.
Ya sólo son horas de tortura, esas que marca el reloj al avanzar.
Un abismo en el cual me encuentro golpeando de lado a lado, de pared en pared…, sin salida.
He tenido días negros, y toda la gama de grises existentes.
Días buenos y días malos, tratando de olvidarte.
He tenido días donde estoy enojada con todos, menos contigo.
Días donde me odio por quererte aquí, conmigo.
Encabronada por el hecho de aún estar aquí llorándote.
Pero también he tenido días de valentía, que me harto de estar así.
Cada día va lavándose, eliminándose poco a poco.
Ya no quiero esa tentación.
De traicionarme a mí misma, porque yo merezco más que esto.
Ese “algo” que me quiere obligar a salir corriendo
a unos brazos donde SÉ que no es donde debería de estar,
y que se rehúsan a darme el amor que yo le tengo.
Y con esto, cada día te siento menos.
Un poco menos jodida y vacía conforme pasan estos días.
Y sí, tengo días como estos donde sólo me dedico a escribirlo y tirarlo a la basura.
Arrancarlo de una buena vez y seguir como él siguió con su vida.
Tengo días como hoy,
donde sólo basta con escribirle para descansar.
Y dejarlo ir…

Iveth García

Publicar un comentario

0 Comentarios