A las dudas.
Cambiar esos “tengo ganas de verte”
por visitas inesperadas.
A deshora.
De vez en cuando hay que tirarse de cabeza
a la piscina
sin mirar.
A veces pensar mucho
jode
más que ayudar.
Tengo ese silbido en el pecho cuando te veo,
cuando me besas siento como si millones de
burbujas me acariciaran la espalda.
Cuando me das la mano por la calle… joder.
Ojalá sigas haciendo esa mierda.
Me quiero el doble cuando recuerdo porque
tengo miedo, pero juro que me odio todavía
más cuando recuerdo lo que merezco
y no me atrevo a tener.
No puedo perder a alguien
otra vez
por el nudo en la garganta
en esa zorra línea de metro.
Habrá que apostarlo todo a un color
teniendo muy claro
que salga o no,
hoy,
voy a quedarme contigo.
Julia Blow.



