No dejes de quererme nunca

No dejes de quererme nunca

Eres mucho más lista de lo lista que pareces,
mucho más sensible de lo que querrías ser, 
mucho más bonita de lo que te crees que eres, 
muchísimo más buena de lo mala que quieres 
llegar a ser.

Y me apuesto dos cubatas y un chupito, nena 
a que también eres más poeta de lo que yo 
nunca llegaré a ser.

Tengo bastantes motivos, 
lugares, 
fechas, 
lágrimas 
y sonrisas para escribir sobre ti, pero he 
recordado entre risas un anuncio que 
escribimos juntas una vez, reclamando una 
pareja hecha a medida a tu persona y juro que 
me han entrado unas ganas enormes de 
contarle al mundo lo bonita que eres. 

No para que te salgan novios, dejemos eso para 
más adelante. Sino porque no tiene sentido tener 
un tesoro si nadie más lo puede ver. 
Y tú eres mi tesoro. 

Eres esas fotos que borras cuando mandas, esas 
otras que guardas y siempre vas a guardar. 

Eres esos vídeos en los que te partes de risa y esos 
otros en los que te enfadas y sueltas un 
¡Que pesada dios!

Eres todos esos ginebra-limón, todas esas noches 
en la calle, todas esas pelis en tu cama al llegar de 
fiesta. 

Eres todos esos momentos Disney. Todas esas copas 
de más en momentos de menos, todas esas canciones 
que me has obligado a borrar. 

Eres todos tus puñeteros pasos de baile, todas las 
ostias que me das. Eres la paciencia de enseñarme 
a bailar salsa, la de hablar inglés durante horas, la 
de va, nos subimos al próximo bus y vamos hasta 
la última parada

La de pareces tonta, no quedes más con él que al 
día siguiente me viene diciendo: Tía joder, he 
vuelto hablarle

Eres esa que tarda una eternidad en arreglarse, la 
que sale a la calle y adquiere todos los modales 
que se olvida de tener en su casa, esa que duerme 
con un pijama de oveja, que sigue comprando 
tabaco mentolado para fumárselo sin mentolar. 

La que se las va de dura y luego llora sin que 
nadie la vea tumbada en su cama, la de esa jodida 
cama. 

La que se pone crema solar con olor a coco, la 
que siempre se quema con el sol, la que se 
cabrea cuando llevamos del mismo color el 
esmalte y no soporta que alguien lleve su olor. 

Esa que sabes que va a darte la bronca pero 
que va a quererte más y mejor que nadie. 

De esas personas que se muerden las uñas, que 
dan esos consejos que ellos mismos necesitan 
escuchar, de esas que odia todo lo que haces 
porque sabe que puedes hacerlo mejor. 

De esas que te dice que no hables de quien 
te ha hecho daño y luego te enreda y te mete 
en un bareto que guarda más besos que noches. 
Y no. 

De esas que no se inventan las canciones en 
inglés, que tienen cojones a todo lo que a ti te 
falta, de esas que quieren de verdad y para toda 
la vida, sobretodo si se trata de capullos 
preciosos que te vuelven loca aunque les odies 
y así. 

Es de esas que nunca bailan solas, a las que 
cualquiera invitaría a una copa. O a un 
amanecer. Es de las que marcan tu vida, de 
esas que ponen bandera en tu barco, por muy 
pirata que seas. 

Es de esas que gana en el casino, de las que 
se pasean por las ciudades del mundo con 
carita de gata. De las que saben lo que quieren, 
pero no están seguras de lo que buscan, porque 
saben lo que quieren a partir de lo que no 
quieren. 

Es de esas personas impacientes, caprichosas, 
ambiciosas, porque ha aprendido más a ostias 
que a canciones. Que ya es decir. Y es de esa 
clase de persona que quieres que se quede a tu 
lado, porque es casa. Mi niña es casa. 

PD: No dejes de quererme nunca.

Julia Blow.