![]() |
| Imagen: si-lo-crees-lo-creas |
Sigo melancólico a causa de tu ausencia. No he conseguido encontrarle un nuevo sentido a esta vida. Aún te recuerdo por las noches, por las tardes. A todas horas.
Ayer, mientras ponía en orden la administración de la empresa familiar, me entraron unas ganas enormes de escribirte. No lo hice. Lo que ayer invadía mi cabeza era un rencor mudo. Sentía que si lo dejaba actuar a su real antojo, me arrepentiría al final. Así que hice a un lado la idea de escribirte. Nada bueno hubiera salido de eso.
Hoy me encuentro un poco más sosegado. Me siento tranquilo. Aunque debes saber que no has abandonado mi cabeza. Sigues aquí. Tan presente como siempre. Pero no es el rencor el que ahora habla. Soy yo y esta monótona manía que tengo de recordarte. Me gusta, para ser exacto. He encontrado un poco de consuelo en recordar de principio a fin nuestra historia: cómo nos conocimos, cómo comenzó todo, nuestro primer beso, nuestra primera vez, nuestra primera discusión, tu creciente apatía, tu distanciamiento, esas palabras que me abrieron esta herida que todavía no sana, y al final tu adiós.
Es medio día. El sol brilla en lo alto, pero por alguna razón, mi alrededor se siente frío.
Joel Estrada



