Carta de un hombre a su prometida antes de casarse

Carta de un hombre a su prometida antes de casarse

Imagen: sanjeetv
¿Te acuerdas de la primera vez que te conocí, corriendo con zapatillas porque se te hacia tarde para llegar a la presentación de tu secundaria? Y así te conocí, pues yo fui tu alfombra para que no cayeras al piso cuando tropezaste. Sólo sonreíste y supe que nada volvería hacer como antes; quiero confesarte que no, no pase por casualidad, yo te esperaba, y lo del antifaz sólo fue pretexto para decidirme hablarte. Cómo me hiciste esperar tanto tiempo y ser la burla de mis compañeros..., hasta que les demostré: por fin aceptaste una cita conmigo. Ese día, esa noche, esas pláticas esa risas y tu risa, fueron el parte aguas para las cientos de primeras citas que tendríamos. Describir el porqué me enamoré de ti me sería difícil, pero sólo puedo entenderlo cuando te veo dormida. Han trascurrido meses y un par de años, pero para mí es sólo un día más; he visto cómo ha crecido tu cintura, tu cabello ha cambiado de muchos tonos; he visto tu vestidos que cambian de acuerdo a las estaciones del año, ha cambiado un poco tu carácter, pero jamás han cambiado tus manías, tus locuras y esa sonrisa, de la que me enamoré. Quizá sea poco tiempo, pero puedo decir que conozco todo de ti; sé que en las mañanas, cuando te levantas, tomas el cepillo como micrófono y cantas frente al espejo; sé que septiembre es el mes que más odias, que siempre guardas bajo tu chaqueta un frasco de perfume; sé de tus secretos, que te encanta el olor que despide el suelo cuando termina de llover; tus más locos anhelos; de igual manera tú conoces de mí y sabes que mi mayor secreto fue haberle mentido a tus padres sólo para que te escaparas conmigo. Decían que no éramos una bonita pareja. No teníamos nada en común, sin embargo empecé a amar las cosas que tú hacías; levantarme a las siete de la mañana para correr fue la más difícil. Como novios hemos repetidos tres veces los mismos meses, y noviembre fue el mes que más adoré, cuando esa noche nos amamos arriba de la terraza. Como todos, hemos pasado momentos más difíciles. Mañana es el día que planeamos, ¿y sabes qué quiero decirte?

Gustavo Vargas