![]() |
| Imagen: marrufo9 |
Marzo 28/16
Hoy pudo haber sido un día más, pero no lo fue. Lamentablemente me he resignado. Por fin he entendido lo que no quería asumir. Sé que me dejaste hace tiempo. Te fuiste sin más. Sé que ya me olvidaste, que mis constantes mensajes y mi tan insistente sonido de voz al teléfono no te causaron ni el mínimo grado de compasión. No quieres más mis cartas, ni mis pobres escritos. No te preocupes, esta será la última carta que recibirás de mí.
Quiero que sepas que fuiste, por mucho, la mujer de mis sueños. Serás por siempre la mujer de mi vida y la que más he amado. Y es que te amé tanto, que cada noche antes de dormir, veía tu fotografía y la besaba en silencio. Derramé algunas lágrimas en la vana ilusión de que mi llanto sofocara esta sed que tenía de ti. Pero nunca fue así. El agua salada nunca tuvo tal poder. Entonces, por las madrugadas, dejaba la cama en busca de las cartas que me escribiste, las leía e imaginaba que venías a por mí. Eras aún más hermosa en mis sueños. ¡Tan lindo era soñar! En mis delirios te abrazaba tan fuerte, me besabas tanto, hacíamos el amor como en aquellos días de pasión, hasta quedarnos dormidos. Por desgracia, al amanecer tú ya no estabas. La cama estaba vacía y fría, y sólo me quedaba el recuerdo de lo que alguna vez tuvimos. Entonces, después del
desayuno, cogía un par de galletas de la caja que me regalaste en Navidad y preparaba café para dos. Hacía ese ritual estúpido sólo para sentirte más cerca. Para no sentirme tan solo.
Nunca entenderás cómo te amé. Nunca entenderás el dolor que sentí al saber que te marchabas. ¡Cómo deseaba formar una familia juntos! Sólo quería que fueras mía y de nadie más. Sólo tú, yo y la niña.
Pero ahora ya no me amas más, y yo no puedo cambiar eso. No puedo acabar con nuestra historia. No puedo echar a tu recuerdo de mi mente. Tendré que ser yo el que se vaya y no vuelva jamás, el que se vaya para siempre. Así podré amarte eternamente sin el dolor de saberte feliz al lado de otro. Feliz y sin mí.
Una vez te dije que sin ti no soy nadie, que sin ti no soy nada. Que mi vida terminaría el día en que tú partieras. Ahora no me culpes, sólo cumplo mi destino.
Adiós.
Joel Estrada



