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| Imagen: 7-themes |
Harta estoy de que las publicidades vendan que si no tenés el cuerpo perfecto, no podés ser una persona segura de sí misma. Porque son ellas quienes te crean los complejos para que comprés sus productos: cremas, lociones, pastillas, hasta té.
¿Y cómo? Haciéndote creer que es un horror que te salga un granito, que las estrías son intolerables, que las arrugas son un espanto. Y lo hacen exponiendo modelos súper delgados, y “hermosos” (que no son más que un producto del photoshop). Y la cosa no debería ser tan así.
Lo hacen para convencernos de que las cosas más normales que nos pasan están mal, que son desagradables. Lo cual está mal.
Tu cuerpo es hermoso, ¿o acaso no te has dado cuenta de que se encarga de quedarse respirando cuando vos caés inconsciente en tu cama? ¿De que va haciendo desaparecer machucones? ¿De que te avisa cuando tiene hambre? ¿De que te hace notar la presencia de cierta persona y logra que te tiemblen las rodillas? ¿De la facilidad con la que te hace memorizar tus canciones favoritas? ¿De que solito tu corazón bombea sangre por todo tu ser? (agregando además que en ella hay hierro, y eso, cariño, proviene de las estrellas. Así es, tenés un poco del universo en vos).
Entonces:
No es malo ser flaco, ni tampoco tener rollitos. Menos lo es tener estrías o tener muchos músculos. Cada persona es un mundo distinto, ¡así que también lo tiene que ser el empaque!
Si querés comprar cremas, lociones y hasta esos tés chinos, adelante, ¡hacelo! Porque si son cosas que realmente te hacen sentir mejor, no hay nada de malo con tenerlas. Está bien mimarse, pero siempre recordando que tu cuerpo es hermoso. No dejés que te hagan creer lo contrario. Por favor.
Juego de Palabras



