![]() |
| Imagen: Favim.com |
teníamos tanta hambre
que nos comíamos la vida en cada beso.
Pero se nos fue de las manos,
directo al corazón.
Y me encontré,
aún habiéndome perdido tantas veces,
circulando
por el doble sentido de tus palabras
en una carretera de dirección única y obligatoria:
la de tu espalda,
ese eterno precipicio
donde dejarse morir
es menos suicida
que enamorarse.
Donde aun me atrevería a confesar
que sin ti los lunes son precipicios,
que a veces el fin sí justifica los miedos.
Que hubiese dado cualquier cosa
por recorrer tu rutina cada día,
hasta vernos reducidos a besos
y que nos doliesen los huesos
de tanto querernos.
Y que sí,
que te voy a querer toda mi vida,
hasta hacer reír al amor,
y le duela tanta poesía
en sólo una sonrisa.
(Como amenaza o declaración.)
Joder,
que hasta las musas
cuando se corren
claman tu nombre,
que te han visto como yo
hacer el amor con palabras.
Y saben muy bien que,
si te lo propusieses,
el mundo giraría
pero sólo
para verte pasar.
Ángela Monzón



