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| Imagen: Favim.com |
Qué equivocada estaba.
Yo que creía cuando era pequeña que buscaba un príncipe de esos que llaman azules. Uno de esos con coche de caballos, buenos modales, que me rescate de las bestias, que luche por mi amor y con el que comer perdices sea el final del cuento.
Luego vinieron las medias naranjas, el chico que me robe el primer beso, uno de esos que me diga cosas bonitas, me sonría al verme y que de vez en cuando me lleve flores, me escriba algo bonito y me coja de la mano sin yo pedírselo.
Y ahora me doy cuenta de que no quiero ni medias naranjas, que yo misma soy una entera. Que me gustan más los limones, que si quiero flores yo misma me las compro, que yo también robo los besos, que las palabras bonitas me las digo todos los días frente al espejo. Que no quiero comer perdices, que los príncipes azules están ya muy vistos, que a mí me gustan de todos los colores.
Que yo me quedo con los de piel de villano y corazón de cordero.
Sara Prior



