Me han preguntado cómo es la mujer de mis sueños

Me han preguntado cómo es la mujer de mis sueños

Imagen: difficult
La mujer de mi vida, no es aquella que encontraré buscándola, quizá me esté esperando casualmente en el asiento disponible de un autobús al lado de ella, o coincidir a la misma hora al subir a un elevador y sólo sonreír. Que tenga la misma cantidad de cualidades que número de defectos, que esté conmigo en el silencio y en la voz; que nunca calle lo que sienta; una despeinada, que sepa donde invitarme a besarnos, que le guste cantar en el espejo y que no le tema al amor. Que no tenga miedo en sus palabras, que sepa ser lo ridículamente ideal para demostrarme locuras. Que me quiera sin interrogaciones, sin nudos en la garganta; y quererla yo completamente, desde su codos hasta la punta de su nariz. Que sea el motor de mis sueños, que no le importe a veces ensuciarse las manos cuando habría que hacerlo, que pueda estar conmigo a todo momento en los momentos felices y en los días de tormenta. Adoraría que la mujer de mis sueños me despertara con un beso en la mejilla cada mañana y sentir su cuerpo tibio cerca del mío, para cada amanecer decirle: “Buenos días, mi amor”. Y las peleas siempre terminarlas en sillón. La que me pueda amar en el invierno, en el jardín, en las escaleras.
Tal vez a mujer de mi vida nunca vea el reloj al momento de amar, que esté enamorada de la guitarra, de la arquitectura y de la poesía. La mujer de mi vida será aquella a la que acompañe toda su vida a hacer crecer en su vientre poesías con su sonrisa y llamarlos hijos. Tal vez que me marque a las tres de la madrugada sólo para decirme cuánto me quiere. Que nos atemos el alma y llevemos tatuados cada beso. Me casaría con ella por su sonrisa, que será el aliento en los momentos difíciles. La mujer de mi vida será, quizá, de la primera que me enamore; que me llegue a enamorar su esencia, aquella que podría describir cuánto la amo sólo con verla dormir. La mujer que sueño, físicamente, debe estar enamorada de su cuerpo, no importa el color de sus ojos. Que lleve como emblema el pacto de amor. Si tuviera que elegir a una mujer, entre todas elegiría la que escucha música para dormir, la que cierra los ojos al besar, la que deja el móvil para poder escucharte y se involucra en tus pensamientos, la que se queda observando detenidamente un cuadro en la pared. Sería la que nunca te deja solo estando lejos, la que te ama sin necesidad de decírtelo, la que a veces se queda dormida en tu escritorio sólo para acompañarte en un desvelo y la que procuró colocar bien tu corbata antes de la entrevista. A la que le diste mil motivos para irse y aun así se quedó a tu lado.
Simplemente la mujer que quiero debería estar completamente loca para enamorarse de mí.

Gustavo Vargas