Da igual

Da igual


Dicen que el camino enseña y el caminante aprende, siento que 
he caminado tanto ya y sin embargo no lo suficiente, como para 
entender por qué el amor duele tanto y por qué es eterna la muerte.

Cada vez estoy más viejo, me lo recuerdan mis canas y mis dolores 
de cabeza, a pesar de todo sigo siendo torpe y cada vez 
tomo más cerveza.

Quisiera callar mi mente y dormir todo el año hasta llegar el invierno,
me he vuelto más gruñón y sólo me acompañan mis cuadernos.

Quisiera volverme pequeñito, para que alguien me lleve en su maleta,
y que me deje botado lo más lejos que pueda, lejos de esta realidad áspera 
que me paraliza de los pies a la cadera,un lugar donde pueda ver feliz 
desde el infierno donde mi cuerpo yaciera.

Ojalá alguien apareciera y se quedara a dormir esta noche conmigo,
hoy quisiera abrazar un cuerpo y que su presencia sea mi abrigo.

He tenido tantas oportunidades y todas las he perdido, hoy estoy 
solo y lo tengo merecido.

No me molesto, tampoco me complico, la soledad es otro yugo 
que siempre llevo conmigo, nada más que oírme a mí mismo 
me tiene aborrecido.

Desde hace tiempo siento que no hay sitio para mí en casi ningún lado,
sin lugar en la sociedad,
sin lugar en la calle,
sin lugar entre los amigos,
sin lugar en la mesa,
sin lugar en el camino.

El único sitio donde tengo espacio es en la inmensidad de mi cuarto 
y en la comodidad de mi cama, pero hoy me parece exagerado,
hoy no lo quiero conmigo.

Da igual el sexo, da igual las largas charlas tomando vino,
me conformo con el silencio y que me vea mientras escribo.

Frey Hurtado.