He visto mi salida en su corazón, y me he perdido en el mismo. Estoy encerrado, aquí, con una obsesión a un lado, ¡y no me deja solo! Sin embargo, estoy alegre, me siento comprendido. Cualquiera aceptaría con creces que esto es un error, y se equivocan, pues no lo es, ¿cómo va a ser un error el observar sus fotos y mensajes para estar alegre? ¡No los entiendo! Realmente, ¿son idiotas? No te conocen, y no saben, por lo tanto, tu nivel de perfección. Un error no puede ser perfecto, carajo, y tú lo eres; eres perfecta, y si quieren creer que el amor es un error, o que tú eres un error, entonces, son perfectamente erróneos. Pues me involucré tanto, que termine perdiéndome, y me agradezco a mí mismo por haberme perdido, porque de no ser así, no sería yo. No sería esa persona que tiene esperanzas, sueños, metas, sin importar si las noto lejanas, pues si tú eres parte de éstas; alcanzarlas es posible. Alcanzar el amor, siendo yo. Es lo último que lo pudiese haber pasado a alguien como yo. Pero tú apareciste, demostrando que me equivocaba, y sonreí, como nunca lo había hecho, pues había una ilusión, así como la de un desierto, pero ésta era más real de lo que creí, pues la viví, en mi desierto frío, detrás de una pantalla, formándose en píxeles, tan cerca y tan lejos. Pero la tenía, y era increíble. Que alguien se tomara el tiempo de conocerme, tratar de intentar comprender qué es lo que me hizo ser quien era en ese instante. Porque ahora, sin ti, no soy yo, mi yo mismo no existe. No existe esa persona que con una frase tan simple cambia su forma de verlo todo. Pues tú no estás, y sin alguien que haga que exista, entonces, estoy muerto…, y vivo, no sé. Simplemente sé que no quiero un segundo al lado, y de ser así, sólo serían segundos. Contigo, serían vidas. Vidas que tú creas y destruyes. Te amo.
Antony L.



