Todo el homenaje te lo doy a ti

Todo el homenaje te lo doy a ti


Y enumero los enigmas que llevan tus labios, sin tú atisbarme, y sólo quiero resolverlos.

Quiero resolverte y transformar tu problemario y hacerme crucigrama para que me tomes en serio cuando te aviso “soy tu solución”, aunque tú seas a medias ya que también tienes el complejo de saber a perdición.

También quiero tomarme algún vuelo para hacerme antesala en el cielo y a la vez despegar contigo para acicalar las nubes y que nunca nos llueva.

Tú sigue tonando cariño con los rayos medio rotos llenos de quebrantos y nudos que la amenazan.

Tú sigue haciéndolo, cariño, mientras te haces frío delante de tus miedos y no los invites a quemarte los anhelos.

Quiero caminarte el aslfato de tu piel. Innovarme una de las más baratas excusas sólo para recorrerte más allá, donde chocan las ganas de echar todo por la borda y roerte a besos de una buena vez.

Quiero quererme un poquito sabiendo que todo el homenaje te lo doy a ti.

Sabiendo que eres el mago tan pirata de cada uno de los trucos que no sabía que se hallaban en mis versos y que ni sabías que eras la propia magia en ellos.

Quiero enredarme en tus pupilas y bajarles el telón para hacerlos sueños junto a los míos.

Quiero tanto de ti que me queda poco.

Pero, ¿sabes?

Quiero algo que es el juicio universal del todo.

Te quiero 
a ti, 
cariño.

Aunque sea para ahogarme en suspiros y nunca más echarme a bracear en tu mar. Porque moriré contigo, tú sabiendo el te quiero que escondía la cobarde de mi comisura superior y las valientes cuentistas miradas que le decían todo a un diestro en captar la nada.

Y no hace falta más.
Ni hace falta menos.

Tan sólo hacerme valiente y decirte que te quiero y que te quiero para mi definición perfecta del todo.

Juliette