Sientes dentro cómo algo comienza a consumirse, incluso puede traspasar la piel, y en un instante estarás sintiendo como si tu piel se desprendiera, como si dejara de pertenecerte. No sabes cómo ni en qué momento dejaste de pertenecerte, sólo sabes que ahora está saliéndote el alma del mismo cuerpo. Te consumes. Dejémoslo que nos consuma…
Cause we got the fire, and we’re gonna let it burn.
A veces en la vida hay momentos en los que sólo estamos sentados en la banca esperando por un turno, esperando por un milagro, esperando por que la felicidad nos llegue, en vez que hagamos las cosas suceder. Estamos en un tipo de camino solitario, en el medio del mismo, en el medio de la nada sintiendo que somos golpeados por todo, a la vez. Entonces, en un momento de luz, levantamos la mirada, y ahí está la respuesta a todo, justo cuando casi habíamos perdido la fe por completo, justo cuando habíamos decido que al siguiente paso dejaríamos de creer hasta en nosotros mismos. Vemos ese rayo fugaz que nos deslumbra.
Cuando la desilusión me rondaba el corazón, me di vuelta y te encontré…
Me ha pasado. Varias veces me ha pasado, pero fueron todas tan fugaces, que temo que ésta pueda ser igual. Es tan perfecto, es tan maravilloso, que temo echarlo a perder. Temo que mis manías y malas costumbres vuelvan a opacar ese rayo de luz que entró a mi vida de manera casi inesperada. Sí, se ha convertido en un miedo que consume, que quita el sueño, un miedo que…, me roba el aliento. Pero qué estoy diciendo, si el aliento me lo has robado tú desde la primera palabra que cruzamos. Sí, creo que así fue. Esos ojos de onix me han dejado extasiada, tanto fue que mi cabeza me impidió pensar correctamente, y empecé un poco mal. Pero todo tuvo solución…
Éxtasis, éxtasis, éxtasis. Me siento feliz. Me siento como se sentiría alguien al bordo del abismo, justo antes de saltar a la misma muerte, esa sensación en el estómago, la que sentimos cuando nos sobresaltamos al dormir, el corazón se acelera sin razón alguna, haciendo mis sonrisas fugitivas en momentos solitarios, en los que antes se asentaban los pensamientos más grises que me atormentaban.
Por Dios, desde la primera palabra que cruzamos olvidé lo que eso significa. Ya mis madrugadas no las paso en vela pensando en lo malo que hay en mí, en mi vida, sino que ahora se van en pensar en tu sonrisa, de esa manera los amaneceres, aún cuando no haya dormido, no se sienten tan difíciles.
Es tan maravilloso cuando te veo pasar, esas gafas, esos ojos detrás de esas gafas, esos labios y las palabras que sé que pueden salir de esos labios. Por Dios, estoy al borde de mi propio abismo, un abismo maravilloso y que, si caigo en él, sé que no dolerá.
Es que ya se me secaron las palabras, mi inspiración es tanta y tan poca a la vez que mis vocablos no me serían suficientes para describirte, para describir lo que estoy sintiendo. Y es que son tantas emociones en tan poco tiempo, en un cuerpo pequeño, mi mundo minúsculo, mi mente tan grande y revuelta, que creo que en algún momento estallaré y lo echaré todo a perder. Pero no, esta vez sí tengo ganas de llegar hasta donde el viento me lleve, o mejor aún: hasta donde tú me lleves.
I’m clumsy and my head’s a mess, ‘cause you got me growing taller every day.
We’re giants in a little men’s world. My heart’s pumping up so big that it could burst…
Princesa Soñadora



