![]() |
| Añadir leyenda |
Este iba a ser otro texto en el que hablaría de ti, otro más que no ibas a leer y en el que yo trataría de explicarle al mundo tu grandeza, pero me vi al espejo y casi no pude reconocerme. Estaba parada frente a mi reflejo y la persona que me devolvía la mirada era una total desconocida para mí, no por sus facciones, esas las reconocía claramente, tenía que ver más bien con su mirada, o mejor dicho, con lo que dictaban sus ojos acusadores y cansados, tanto como yo. Aquel semblante me declaraba la guerra, la cual sería todo menos fría y le sumaría otra derrota a este naufragio.
No me sorprendía ver fastidio en ella, era hasta entendible ya que ha sufrido lo peor de mí, me ha visto como nadie. Es la única capaz de descifrar hasta el más mínimo suspiro que se escape de mi ser, me ve bailar constantemente sobre los charcos de la sangre que se escapa de mis propias manos cada vez que busco, entre cristales rotos, mi esperanza. También ha sido testigo de cómo he llorado hasta reír, y es que a mí siempre me ha sobrado mucha tristeza, sin embargo, jamás he gozado de demasiada inspiración, por mucho que duela, a veces, simplemente no me inspira, sobre todo para contar mis propias historias, las cuales siempre terminan en muerte. La mía.
Ella, es esa espectadora que se queda en la sala hasta que terminan de pasar los créditos de esta película melodramática que suele ser mi vida; incluso llora cuando se da cuenta de que cada vez quedan menos actores en la trama a quienes agradecer, y es que joder, todos me han abandonado. Supongo que a esto es lo que algunos llaman vacío… Te decía, esto era para ti, no obstante, al final me he creído más importante y quise dedicarme unas palabras, ya son demasiados (d)años de silencios y puedo hasta seguir, pero ya no (me) quiero.
Karina Montero



