He conocido a una chica. La estoy viendo, de hecho. Bueno, no la he conocido por completo, porque apenas cruzo palabras con ella y en realidad ni siquiera sé su nombre. Sí sé que me gustaría saberlo. Saber, también, si le gusta leer poesía, o si también odia los días en los que no sabe encontrarle explicaciones a ninguna cosa y se queda mirando al techo, con las luces apagadas, hasta que el cansancio puede más y sólo entonces duerme. No llevo muchos días de verla, con sus ojos alegres, pasear como si llevara la pasarela del cielo bajo sus pies, pero el tiempo que llevo viéndola ha sido suficiente como para saber que tengo en mis manos la decisión de enfrentar una realidad a la que le tengo miedo, o pasar de largo, como siempre, amparado en una cobardía que ya me hizo perder demasiadas oportunidades.
Quisiera reunir el valor suficiente para mirarla a los ojos y sonreírle. "Hola, soy Heber, mucho gusto." El mismo tipo que sonríe como idiota cada vez que lo miras por casualidad. No he dejado de dar vueltas alrededor de tus caderas, ni imaginarme un mundo lejos de tu sonrisa, la misma con la que me dices, tal vez sin darte cuenta, que soy uno más en tu lista de personas que ves a diario, que no tiene nada de especial. Soy yo, y perdona si eso no es suficiente. Soy yo porque de alguna forma espero que te detengas un momento para decirme por qué soy tan callado, y por qué siempre te miro con ojos interrogatorios, como quien sólo llama con la mirada.
¿Ustedes también han tenido un amor de esos a los que no ven seguido, saben que no pasará nada, pero aún así se empeñan en seguir con la idea de que quizá algún día, lo que sea?
Está bien, ella no es la más guapa, pero es la más real. Voy a verla cada vez que tengo tiempo libre, pero de lejos, no vaya a ser que se dé cuenta de que hay un pseudo-escritor cerca que cree que su sencillez es preciosa. Llámenme cursi ahora, pero yo todavía me fijo en una personalidad humilde y alegre, sincera y sin aires de superioridad. Quizá por eso ella me ha llamado la atención. Si la conocieran, o si la vieran al menos, sabrían de lo que hablo. Se darían cuenta de que cuando digo que es linda no estoy exagerando.
Todavía espero poder decirle que quiero conocerla y quiero que no sea un amor de paso, de esos últimos que he tenido: traspiés sentimentales; sueños sencillos con mujeres complicadas. Que quiero que con ella sea diferente. Quiero que seamos algo más que dos señales de auxilio que se atoran en la garganta mucho antes de salir. Quiero que ella también quiera lo mismo. No sé si me explico. Cuando la veo sonrío y pienso: "Mi próxima cicatriz tiene una sonrisa preciosa."
***
—Hola, soy Heber. Tengo un libro de poemas que me gustaría que leyeras. ¿Te gusta la poesía, por cierto?
En aquel momento a ella le brillan los ojos.
—Claro —dice—, la verdad es que sí.
Él le entrega un pequeño libro con los textos que escribió e imprimió para ella y ambos se dirigen a un rincón.
—¿Y quién escribió esto? —pregunta ella de pronto, al pasar la primera página.
Él simplemente sonríe, sabiendo que la respuesta era simple: lo había escrito ella, sólo que aún no se había dado cuenta.
Abstracta tangibilidad | Heber Snc Nur




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